La realeza y el ferrocarril

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Hoy os traigo un tema que siempre ha estado muy vinculado entre sí, pues fue la propia monarquía la que permitió, salvo excepciones, la llegada de este nuevo medio de transporte a nuestro país. Conviene recordar que nos enmarcamos en un siglo bastante agitado, como fue el caso del XIX español y a ello hay que sumar que después de intentar que las cosas volviesen a su cauce, tras la Guerra de Independencia contra los franceses, se le tanteó al rey Fernando VII (el Deseado) la llegada del progreso a nuestro país.

Sin embargo, aunque se le propuso la construcción de una línea que uniese la capital con la zona Mediterránea, este se negó. Tendríamos que esperar al reinado de su hija Isabel, para ver el avance del mismo, ya que por ejemplo, fue ella la que siendo poseedora del antiguo Palacio de los Castel-Rodrigo (que ocupaba la parte baja…

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Arquitectura de Ladrillo (I)

Madrid está plagado de edificios ladrillo, no todos de carácter industrial, tenemos iglesias, escuelas,… La arquitectura de ladrillo se puso de moda durante las últimas décadas del siglo XIX, aquí en España se la denominó neo-mudéjar, asociándola a la arquitectura de ladrillo que se realizó durante la ocupación musulmana en la Edad Media. Los estudiosos han preferido denominarla Arquitectura de Ladrillo, ya que abarca más aspectos que el formal.

El empleo del ladrillo en la construcción estaba ligado a material acumulativo, por lo tanto era una novedad el construir edificios con este material donde la piedra era abundante. En un primer momento asociamos los edificios de ladrillo con arquitectura industrial, pero también encontraremos palacetes, iglesias o edificios de viviendas que emplearán este tipo de arquitectura. Su característica más importante es el abaratamiento de la construcción, seguida de una mayor facilidad decorativa, al alternar su colocación: a soga y tizón, sardinel, dentellada o en forma de serreta; o bien a darles diferente gama de color. Además puede reforzarse con la piedra y combinarse con piezas de cerámica vidriada. Tomarán como modelo figurativo el mudéjar, pero también el románico o el gótico; por lo tanto podemos hablar de un estilo neo-medieval, muy de moda en el siglo XIX y su romanticismo. Con la evolución de este material se fijan sus medidas: el largo igual al doble de ancho; los habrá huecos, perforados o prensados.

Veamos algunos ejemplos del barrio de Chamberí:

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La iglesia de las Siervas de María es un edificio de ladrillo, de los muchos que pueblan esta zona. Se asienta sobre el solar ocupado por la Quinta del Marqués de Santiago, ocupada durante la Guerra de la Independencia por las tropas napoleónicas. Este templo fue obra Francisco de Cubas y se inauguró en 1883. Su objetivo es el de la atención de los enfermos en su domicilio. En su interior descansan los restos de la fundadora del convento, la madrileña Santa María Soledad Torres Acosta y los de Miguel Martínez Sanz, fundador de las Siervas de María.

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El colegio de las Damas Negras se asienta en esta calle en 1906, tras haber tenido dos sedes anteriores, se las conocía así por el color del hábito de estas monjas francesas. En 1904, el Capellán de la reina madre Mª Cristina de Habsburgo y del rey Alfonso XIII, don Manuel López y Anaya, tras conocer a las religiosas del Niño Jesús mediante una familia de Burgos, quiere en Madrid un Colegio de “Damas Negras”. IMG_20190613_115409 1

Por lo tanto esta casa fue protegida por la reina madre. Pronto contarán con quinientas alumnas pertenecientes a familias nobles y distinguidas de la sociedad. Durante los años de la guerra, parte del colegio se convirtió en depósito de hospital. Al finalizar, vuelve a su labor docente.

El edificio se construye en dos fases: en la primera se realiza el pabellón central y en la segunda los dos laterales, de los que el derecho alberga la capilla. Años más tarde, el mismo arquitecto proyecta una pequeña ampliación para elevar el pabellón sur, destinado originalmente para vivienda del capellán pero utilizado finalmente como internado de párvulos. Como vemos es uno de los más claros ejemplos de neo-medievalismo, pero además en la fachada se han añadido detalles modernistas, especialmente la rejería. 1ª fase: Vicente Lampérez Romea 1906-1907. 2ª fase: 1909. Ampliación: Vicente Lampérez Romea 1921-22 y Manuel de Cárdenas Pastor: 1922-23.

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Un poco más abajo nos encontramos con el colegio de San Vicente y San Diego, fundado como Asilo de San Diego y San Nicolás en 1905 para dar alojamiento y educación a niñas huérfanas y pobres. La iniciativa de su fundación parte de los marqueses de Vallejo: don Diego Fernández Vallejo y doña Nicolasa Gallo Alcántara. Él era un afortunado hombre de negocios proveniente de La Rioja, que reunió una gran fortuna, que dedicará en su mayoría a obras de caridad. El colegio es encomendado por los marqueses desde su fundación a la Compañía de las Hijas de la Caridad, actuales dueñas.

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Durante la Guerra Civil el edificio es confiscado por las autoridades republicanas y se destina a cárcel. Igual que en el colegio de las Damas Negras, al término de la contienda se les devolverá a las Hijas de la Caridad.

Comenzado a construir para albergar la sede del Seminario Conciliar, su destino cambia cuando los muros alcanzaban ya la altura del techo del semisótano, viéndose la discontinuidad en el espesor de los mismos. Será entonces cuando Juan Bautista Lázaro se haga cargo de la obra. La planta se organiza en torno a dos patios, donde se plantan árboles, que articulan el edificio. Su eje principal la capilla neogótica, coronada con una imagen de la Virgen Milagrosa. Dentro del templo destacan sus vidrieras. Juan Bautista Lázaro de Diego 1903 y Narciso Clavería de Palacio 1906

IMG_20190219_095556 1La Iglesia de San Fermín de los Navarros, es un templo neogótico en su interior y de inspiración neomudéjar en el exterior, obra de los arquitectos Carlos Velasco y Eugenio Jiménez Corera, construido entre 1886 y 1890, año en el que se inaugura. 

El edificio fue construido en un solar que la Infanta Isabel de Borbón, cedió a la Real Congregación de San Fermín de los Navarros cuando los monjes perdieron el que tenía en el Paseo del Prado, ocupado hoy en día por el Banco de España. Tiene como particularidad que hay espacio suficiente para que existan unos pasillos de separación entre el templo y las fincas colindantes. Este espacio permite que se desarrollen las fachadas laterales en casi todo su perímetro. A ambos lados de la cabecera, dos pabellones simétricos de dependencias se adosan al templo, creándose un patio posterior que aligera los muros del ábside. La iglesia está situada en el centro del terreno quedando el resto cercado por paredes de ladrillo en los laterales y por una verja de hierro en su fachada.

IMG_20190220_100921 1Las fábricas reproducen en cierto modo un aparejo a la toledana, con cajones de mampostería de piedra de pedernal y cadenas y verdugadas de ladrillo, en la zona más elevada del templo el ladrillo ordinario se mezcla con otros esmaltados en verde y blanco. Las cubiertas son a dos aguas, con faldones laterales más bajos correspondientes a las capillas.

La fachada principal, con los escudos de Navarra y de España, alberga la imagen de San Fermín, obra de Fructuoso Orduña de 1958, copiando el original del escultor Francisco Font y Pons.

IMG_20190220_100736 1Tiene planta de cruz latina y se decoran las bóvedas con pintura lisa salpicada de estrellas. Todas las capillas disponen de sus grandes cancelas, que forman pequeños atrios de entrada. El muro está revocado en cal imitando piedra con despiece realzado con líneas de tinta de oro. Las vidrieras de las ventanas, en arco de herradura, ostentan, entre otras representaciones, el escudo de Navarra. El retablo mayor, realizado en el siglo XX según proyecto del arquitecto José Yárnoz, incluye una escultura de bulto redondo en madera, representando a San Fermín, obra de Fructuoso Orduña, a quien también le debemos la otra escultura de madera que representa a san Francisco Javier. En el crucero vemos una imagen barroca de la Virgen del Rosario. La iglesia alberga una de las escasas muestras de escultura realizada por una mujer, hablamos del “Niño Jesús del dolor” de la escultora barroca Luisa Roldán, aunque desgraciadamente no se muestra a los visitantes.

 

Para los Caídos de Laurence Binyon

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Con orgullosa acción de gracias, una madre para sus hijos, 
Inglaterra llora por su muerte al otro lado del mar. 
Carne de su carne eran, espíritu de su espíritu, 
Caído en la causa de la libertad.
Solemne la emoción de los tambores; Muerte agosto y real 
Canta tristeza en esferas inmortales, 
Hay música en medio de la desolación 
Y una gloria que brilla sobre nuestras lágrimas.
Iban con canciones a la batalla, eran jóvenes, 
Bien de ojo, firme y brillante. 
Fueron acérrimos hasta el final contra probabilidades sin contar; 
Cayeron con sus rostros hacia el enemigo.
No envejecerán, ya que los que nos quedan envejecerán: 
La edad no los cansará, ni los años contendrán. 
En la bajada del sol y en la mañana 
Los recordaremos.
No se mezclan con sus camaradas sonrientes otra vez; 
Ya no se sientan en las familiares mesas del hogar; 
No tienen mucho en nuestro trabajo del día; 
Duermen más allá de la espuma de Inglaterra.
Pero donde están nuestros deseos y nuestras esperanzas profundas, 
Se sintió como un manantial que está oculto a la vista, 
Al corazón más interno de su propia tierra se los conoce 
Como las estrellas son conocidas por la noche;
Como las estrellas que serán brillantes cuando somos polvo, 
Avanzando en marchas sobre la llanura celestial; 
Como las estrellas que están estrelladas en el tiempo de nuestra oscuridad, 
Hasta el final, hasta el final, permanecen.

La Colección del Banco de España

A lo largo de la historia, los diferentes avatares económicos de España han llevado a los bancos a absorberse entre sí mismos, recibiendo los activos, la deuda, los clientes y los fondos patrimoniales. Casos actuales son los del Banco Santander o el BBVA, pero también fue así como surgió el Banco de España.

View of the Bank of Spain headquarters (Madrid) from Plaza de Cibeles (square).

En 1782 Carlos III creó una sociedad por acciones, cuya propiedad correspondía a instituciones y sujetos particulares. Aunque no era un banco público, estaba protegido por la Corona y estaba relacionado económicamente con el Estado, recibió el nombre de Banco Nacional de San Carlos. Su principal objetivo fue el de reducir los vales reales, una especie de deuda pública, pero también gestionó los préstamos con garantía y la financiación de las actividades del Estado. La mala gestión de sus directores y las guerras en las que España se vio involucrada hicieron que la deuda fuera en aumento. No sería hasta 1829 cuando el ministro de Hacienda de Fernando VII lograra sanear la situación del banco, que pasó a llamarse: Banco Español de San Fernando. Esta entidad consiguió que Madrid fuera el único centro donde se emitieran los billetes. En 1844 se autorizó un nuevo Banco emisor en Madrid, que se llamó Banco de Isabel II. También se abrieron nuevas sedes en Barcelona y Cádiz. Pero tres años después los dos bancos madrileños tuvieron que fusionarse debido a las dificultades que atravesaban. No será hasta 1856 cuando el Banco de San Fernando pase a denominarse Banco de España, recibiendo en herencia tanto su patrimonio económico como el artístico y también a su Gobernador: Ramón Santillán, quien había logrado sanear la economía española en los años cincuenta del siglo XIX.

Accedamos a descubrir lo que atesoran los muros del edificio situado en la calle Alcalá en lo que fue el solar del Palacio de Alcañices. Comencemos por la colección pictórica formada por unas 4.000 obras, que provienen de lo recibido de sus predecesores y de adquisiciones o encargos posteriores. Las piezas datan desde finales del siglo XV hasta nuestros días y en ellas podemos ver obras de Goya, Zuloaga, Sorolla o Chillida.

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Carlos III de Francisco de Goya e Isabel II de Federico Madrazo.

Aproximadamente el 80% de la colección es de corte contemporáneo, pero los cuadros más valiosos son los heredados del Banco que fundó Carlos III. Para la decoración de la sede en Madrid se encargaron una serie de retratos de la familia real, de personajes ilustres de la época y de los gobernadores de la entidad. En la Sala Goya podemos ver los retratos que el pintor de Fuendetodos realizó por encargo entre los años 1785-88: Carlos III, Javier de Larrumbe, el marqués de Tolosa, el conde de Altamira, José de Toro y Zambrano, el conde de Cabarrús y los del Conde de Floridablanca y el de Guasa, adquiridos por el Banco de España en el siglo XX.

La galería de los retratos se completa con los que pintó el taller de Mariano Salvador Maella de Carlos III y los príncipes de Asturias. Y con los realizados por el valenciano Folch de Cardona: a Juan de Piña y Ruiz, el Conde de Floridablanca y a Francisco Moñino y Redondo.

Fuera de los retratos el Banco adquirió los cuadros de Ceres o Pomona y Vetumno y tres bodegones del madrileño Juan van der Hamen y Leon y una pareja de Floreros de Juan de Arellano. Del siglo XVII destacan las piezas de Vicente Giner: Puerto y Perspectiva y Pórtico y Jardín. Además Maella fue el encargado de realizar un cuadro de San Carlos Borromeo para la capilla del Banco, donde se colocó una tabla del siglo XVI de Cornelis van Cleve titulada La Virgen del Lirio.

Durante los siglos XIX y XX se continúa con los retratos de reyes y personajes destacados de la época, pero también los hay de diferente temática. Entre los retratos destacan los realizados por Vicente López a Fernando VII y al marqués de San Carlos y Montevirgen. Antonio Esquivel es el autor de uno de los cuatro retratos de la reina Isabel II y otro del jurista Pedro Sainz de Andino. Federico Madrazo también pinta a la reina, al XI duque de Osuna y a los gobernadores: Pedro Salaverría y Ramón de Santillán. Carlos Luis de Ribera se encarga de los retratos de Amadeo de Saboya y Alfonso XII y José Villegas es el autor del de Alfonso XIII y el de Francisco Belda. Sorolla pinta a José Echegaray y Zuloaga al violonchelista Juan de Aruzmendi. Las pintoras están representadas por Carmen Laffón autora de los retratos del rey emérito Juan Carlos I y el de su esposa doña Sofía y de dos gobernadores: Mariano Rubio y Luis Ángel Rojo. E Isabel Quintanilla que realizó el de José Ramón Álvarez.

Como ya hemos mencionado la colección de arte contemporáneo es la más numerosa, entre los artistas del siglo XX destacamos a Sorolla, Sert, Rusiñol, Picasso, Tàpies o Miquel Barceló. Es en este momento cuando la colección incluye obras escultóricas de autores como Chillida o Adolfo Schlosser, y también fotográficas.

Además de los fondos pictóricos el Banco posee un Archivo dividido en dos: el Histórico donde guarda entre otros documentos los planos, memorias, proyectos o fotografías de la construcción de las sedes de otras ciudades. Y el General, en el que encontramos desde los Libros de Actas celebradas por el Consejo del Banco, hasta los papeles de la fusión entre los Bancos de Isabel II y Fernando VII, la creación de las sucursales, …

Por último hablaremos de su Gabinete Numismática, constituida en 1981 y compuesta por cerca de medio millón de piezas. Fue creada en el primer tercio del siglo XX, cuando empezaron a realizarse donaciones y depósitos regulados por diferentes disposiciones del Estado. También se incluyen las obtenidas por el Instituto Español de Moneda Extranjera. Parte de esta colección se exhibe dentro de la Cámara del Oro, que se esconde excavada debajo del edificio del Banco de España y no como popularmente se cree bajo la cercana fuente de Cibeles.

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Ocho escudos acuñados en Segovia por Felipe IV.

Libras esterlinas, dólares americanos y francos franceses componen la mitad de esta recopilación monetaria, el otro 50% lo compone la moneda española e hispánica. De los que hay mayor cantidad son de los siglos XVIII, XIX y XX. Entre las piezas que se exhiben destacamos la más antigua: un estátero de Filipo II de Macedonia, datado en el siglo IV A.C. Por quedar pocos ejemplares destacaremos el maravedí de Fernando II de León, los ocho escudos acuñados en Segovia por Felipe IV o las 100 pesetas de Amadeo de Saboya de 1871, obra del grabador Luis Marchioni. Aquí también se encuentran las arras que utilizaron Don Felipe y Doña Letizia el día de su boda.

Amadeo Saboya
100 pesetas de Amadeo de Saboya de 1871.

 

Las artes textiles en el románico

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El uso de elementos textiles se conoce desde el Paleolítico, en el que se han documentado la presencia de agujas de hueso que servían para coser las pieles. Se conoce el uso de telares desde la Edad de Piedra. Pocos ejemplos textiles han llegado hasta nosotros de la Edad Media, debido a la fragilidad de la materia prima y a que eran piezas de uso cotidiano. Era una actividad común entre las mujeres sin hacer distinción de su condición social: damas, criadas o monjas; o de sus creencias: cristianas, musulmanas y judías. En la iconografía bizantina es normal ver a la Virgen tejiendo en el momento de la Anunciación, hilo rojo púrpura que sólo podían hilar las vírgenes (Protoevangelio de Santiago). Las damas de alto rango y las monjas eran las encargadas de bordar, ya que estas piezas eran símbolo de lujo y refinamiento. Además de la costura propia de la casa, debían realizar paños para los templos o arreglar ropa para los más desfavorecidos. La proliferación del uso de tejidos y tapices hará que surja la profesión de tejedor, un grupo eminentemente masculino que se dedicará a realizar tejidos y tapices y que serán muy reconocidos en la sociedad bajo medieval.

002_tudela__mujer_tejiendoSabemos que los tapices se emplearon para preservar el calor de las estancias y también para dividir las salas, creando diferentes ambientes. También los encontraremos en la sala principal y en la alcoba de palacios y casas nobles. En cuanto a la indumentaria, diremos que dentro de la sociedad medieval a cada estamento social le estaba permitida una manera de vestir, un tipo de tela o emplear un color. La ropa diferenciará a un laico de un eclesiástico, a un noble de un pobre, a un campesino de un soldado.

Hoy día no podemos contar con excesivos ejemplos de textiles domésticos o populares, ya que sus bordados tienen una decoración más sencilla y los materiales usados son de menos calidad, se usan como adornos personales, de la casa o bien en rituales. Son más abundantes los textiles eruditos, en los cuales según su bordado y atendiendo a la calidad del hilo empleado, el tejido, la decoración, la técnica usada y el sitio dónde se destina, podremos diferenciarlos entre los temas religiosos y los civiles: pendones, gualdrapas, enseñas y paños funerarios. Será de estas piezas de las que nos ocupemos en esta sección, dejando para más adelante todo lo referente a la indumentaria.

003 Tapís_de_la_Creació-_Tapís_restaurat._AnversAntes de empezar a bordar hemos de tener un paño, este tejido se realizaba de lino o lana. El fuerte ligamento del lino constituía la base de la pieza, mientras que la lana, debido a su hilatura irregular y fina favorecía la introducción de algunos tipos de bordados como el acu pictae. Los hilos para los bordados eran primordialmente de lana, pero se fueron combinando con el uso la seda y los metálicos, sobretodo de oro o plata. Estas materias primas requieren un trabajo y un cuidado anterior; respecto a la lana, tendremos que criar a las ovejas, y ocuparnos del esquileo, el cardado y el bataneado; con la seda estará el cuidado de los gusanos de seda y todo lo que conlleva. Los orfebres eran los que se encargaban de los hilos metálicos. Una vez realizado el hilado, entran en escena los tintoreros, cuyo trabajo se basaba en saber las medidas de las mezclas, los productos colorantes que hay que emplear, los mordientes para que el tinte sea óptimo; todo esto conlleva tener nociones sobre el cultivo de las plantas tintóreas, la búsqueda de productos químicos nuevos que dieran diferentes gamas cromáticas, como sucedió con la escarlata, o tener conocimientos de biología animal, por ejemplo la púrpura obtenida por la segregación de varios caracoles marinos. Los colores utilizados solían ser de matices fuertes debido a la saturación de tintes que hacía que cada hebra tuviera una tonalidad, buscando el realce de los contornos.

004 px-Bayeux_Tapestry_scene1_EdwardOtro factor a tener en cuenta es el diseño. Hay dos formas diferentes de distribuir las imágenes en un paño: formando composiciones simétricas con una escena central enmarcada en un círculo y colocando los motivos a su alrededor, esta tipología tiene una destacada carga simbólica religiosa y de clara influencia oriental; o con la decoración colocada en líneas horizontales, a modo de viñeta o friso, en la que destaca la linealidad, precisa para poder narrar los hechos históricos. Muchos tapices se representan como auténticas pinturas o mosaicos, estando todo el tejido cubierto de bordados sin dejar ni un espacio libre. Sin embargo vemos otros en el que predominan las escenas frente a los fondos neutros, tal y como sucede en las miniaturas.

Pero qué tipo de punto fue el más habitual en este periodo, recordemos que el bordado, es la parte fundamental de estas piezas medievales y que según lo que se quiera representar se pueden usar diferentes tipos de punto. Se le denominó punto románico o de figuras, ya que lo normal era que se resaltara el contorno de las figuras representadas con hilos de distinto color o puntadas de diferente tipología. Dentro de la modalidad de bordados mencionaremos los más empleados:

005 Punto VariosOpus Anglicanum– su época de esplendor es durante el siglo V en el periodo anglosajón, pero se utilizó posteriormente. En esta técnica se usan hilos de oro o plata y piedras preciosas incluidas con varios tipos de costura, está muy ligada a las cortes inglesa y francesa. La inclusión de metales, piedras, perlas o esmaltes hizo que la intervención de orfebres en la labor fuera cada vez más frecuente.

Punto de Cadeneta- es un punto flexible, de movimiento curvo, gracias a su estructura bucleada, permite el engranaje de una puntada en otra y seguir las formas redondeadas de la composición, suele remarcar los contornos de las formas, separando colores, perfilando como en la pintura cada parte del elemento representado. Se desconoce cuál es su origen, ya que se han encontrado paralelamente tejidos con este punto en Rusia y Arabia.

Punto de Cordoncillo– hay diferentes formas de hacer este tipo de punto, dependiendo de la superficie a cubrir. Este punto es de creación occidental y se diferencia de los orientales en que era cruzado y a dos caras, es decir, que no se cose sobre la tela. El cordoncillo se llevaba a cabo por medio de puntadas lanzadas y enlazadas unas en otras sucesivamente de forma que va unido el final de una con el principio de la siguiente, nos recuerda a la manera de dar pinceladas en un lienzo.

Bordado Acu Pictae- empleado para cubrir grandes superficies con rapidez, ahorraba material e imitaba a la pintura lo máximo posible, ya que sus puntadas se daban sobre el haz del tejido soporte y la hebra se fijaba en la menor cantidad de hilos posible.

Punto de Hungría- empleado para realizar las figuras, cubre superficies grandes por medio de líneas verticales.

Punto de tallo o realce– aquel que resalta los contornos de las figuras debido a llevar un relleno de estopa de cera.

BIBLIOGRAFÍA:

  • FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Etelvina: El artesano medieval y la iconografía en los siglos del románico: La actividad textil. “Medievalismo” Nº 6. Madrid, 1996. Pp. 63-119.
  • GONZÁLEZ MENA, Mª Ángeles: Dos tapices bordados medievales: El de la Creación en Gerona y el de Bayeux. “Revista de Girona” Nº: 92. Universidad de Girona. Girona, 1980. Pp. 159-172.
  • RODRÍGUEZ PEINADO, Laura: El arte textil en la Antigüedad y la Alta Edad Media. “Actas del Curso de textil e indumentaria”. Universidad Complutense. Madrid, 2003.

Vida Cotidiana

001 Ripoll. Mes de Junio

Nuestra vida es más cómoda gracias a los adelantos científicos. La electricidad nos proporciona la luz suficiente a cualquier hora del día para poder trabajar o disfrutar de nuestro tiempo de ocio. Viajamos recorriendo distancias largas en poco tiempo y podemos encontrar cualquier alimento que queramos en los mercados. En invierno nuestras casas permanecen calientes gracias a la calefacción y en verano aguantamos los rigores del verano con el aire acondicionado. Evidentemente no siempre fue así, trasladémonos en el tiempo y seamos un hombre o una mujer en la Edad Media.

Dos eran los condicionantes de la vida medieval: el tiempo y el espacio. La jornada laboral para un campesino comenzaba al despuntar el día y finalizaba al ocultarse el sol. Los monjes se regían según un horario canónico, delimitado cada tres horas. Las campanadas anunciaban los rezos correspondientes: Maitines a medianoche; Laudes a las 3 de la mañana; Prima a las 6; Tercia a las nueve de la mañana; Sexta a mediodía; Nona a las 15hrs; Vísperas a las 18hrs y Completas a las 21hrs.

002 Ora et Labora

Durante toda la semana, el trabajo ocupaba las horas de luz, los domingos acudían a misa y a veces, se reunían después de ésta. No estaba permitido trabajar a la luz de las velas por miedo a los incendios, ya que las casas, en su mayoría, estaban construidas con madera y paja.

Del campesino, su mujer y sus hijos dependía que la explotación siguiera adelante. Si el campesino y sus hijos se encargaban de los cultivos, es la mujer la que permanece en la casa administrándola, y cuando es preciso acude al campo a ayudar con las faenas agrícolas.

003 santo-domingo-2Su vida varía según las estaciones agrícolas y no el año natural. Para ellos, éste empieza en otoño, cuando hay que preparar los campos, ararlos y sembrarlos para recoger los frutos al año siguiente. Tras la fiesta de San Miguel (en septiembre) se alternaban las labores de la vendimia con las de sementera. El mes de noviembre se centra en la matanza del cerdo, previamente engordado, se sacrifica al animal para tener reservas de carne durante el invierno en la despensa. Los meses de frío, propiamente dicho: diciembre, enero y febrero, la actividad se reduce, se va a los campos a vigilar que no se hielen los cultivos o que los ataque alguna plaga. Aunque lo normal es que el labriego permanezca en su casa resguardándose del frío, junto al fuego y reparando algunos de los aperos de labranza. También podía salir de caza para aprovisionarse de carne y pieles; o bien ayudaba a la mujer a elaborar quesos.

En primavera, el campesino debe acondicionar el huerto, vigilar el cultivo del cereal para que cardos y malas hierbas no pueblen los sembrados, podar las viñas y atender las necesidades de los animales, como buscar nuevos pastos. En el mes de mayo se recogen las frutas, legumbres y hortalizas.

Los meses de verano se dedicaban a la recolección del cereal, si la cosecha había sido buena, se realizaba una fiesta para celebrarlo. Después el ciclo comenzaba de nuevo.

Rara vez se salía de los límites de la aldea, las distancias se cuantificaban por lo que se podía recorrer en un día desde que salía el sol hasta que se ocultaba. Continuaban usándose las vías romanas para recorrer grandes distancias, aunque estuvieran en malas condiciones, la creación de los primeros burgos en el siglo XII hizo que se tomara consciencia de la reparación y cuidado de muchos de estos caminos. Se recaudaba el dinero por medio del pago de peajes: al atravesar las tierras señoriales, monásticas, los puentes,…

004 Luca. San Martino. Interior casaLa casa que habitaban tenía dos funciones claras: una la de ser el refugio y residencia de la familia; y la segunda, ser el centro de su actividad laboral. Por ejemplo, la vivienda de un campesino era granero y establo, a la vez; la de un artesano, su taller y la de un comerciante, su almacén y lugar de venta de sus productos. Se construían con los materiales que abundaban en el entorno: madera, barro y techos de paja; y se horadaba el piso para lograr un ambiente más cálido. En su interior nos encontramos con un habitáculo diáfano y sencillo, formado por una gran sala donde se cocinaba, se comía y se dormía. Lo normal era que el fuego estuviera en el mismo suelo o en arcilla apisonada, y que el humo ascendiera hasta colarse por los huecos que dejaba el ramaje del tejado, provocando una atmósfera bastante cargada. Alrededor del siglo XII empezaron a abrirse tragaluces y se harán chimeneas, que ayuden a despejar el ambiente interior de la casa. Además de servir para cocinar y calentar la casa, el fuego servía como punto de luz, reforzando la que daban las velas o candiles. Las casas de artesanos y comerciantes fueron evolucionando con el transcurrir del tiempo, introduciendo un sistema de división de espacios teniendo en cuenta las diferentes tareas cotidianas.

El mobiliario era muy limitado, de ahí la sensación de espacio diáfano que tenían estas casas. Los muebles principales eran la mesa, una simple tabla que se colocaba sobre unas borriquetas; a su alrededor estaban los bancos, que servían de asiento y también de cama, se desmontaba la mesa y se juntaban, cubriéndolos con colchones de paja y pieles, y sobre ellos se acostaba toda la familia; y las arcas, donde se guardaban diferentes enseres bien de cocina, bien de vestido. Muchas veces aquellas que tenían la tapa plana, era utilizadas como banco y como cama.

005 Tapiz Bayeux
Los dos alimentos básicos en la dieta de la Edad Media eran el pan y el vino o la cerveza. El pan era una mezcla de cereales, frecuentemente mijo y avena, que se cocía en una olla con agua o leche y sal, más tarde se empezaría a utilizar una especie de levadura que le daría mayor calidad. En cuanto a la bebida: el vino predominaba en el área mediterránea, mientras que la cerveza era más típica de la zona norte. Además también se comían verduras, hortalizas, legumbres, frutas, carne y pescado; todo ello dependía de lo que se cultivaba o criaba en cada zona, es decir, que se consumían los productos locales. La leche y sus derivados constituían la base alimenticia de los pastores. En cuanto a la carne: el cerdo era apreciadísimo, seguido del ganado ovino y del bovino y de las aves de corral, siempre y cuando hubieran perdido su utilidad. El pescado era el sustitutivo de la carne, en periodos de abstinencia o en las aldeas costeras, podía ser de mar o de río y se presentaba fresco, en salazón o ahumado.

Las especies se importaban de Oriente, y además de sazonar las comidas, servían para enmascarar el sabor de una carne o un pescado que ya no era del todo fresco.

Los utensilios de la comida eran las escudillas, las cucharas y los cuchillos. Muchas  veces, no había escudilla por lo que la comida se servía sobre el pan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFinalizaremos con las principales causas de mortandad. La precariedad en la higiene facilitaba la propagación de epidemias con lo que los fallecimientos eran elevados y rara vez se llegaba a los 40 años; las excepciones las encontraremos en los monarcas y en los monjes; que contaban con los medios suficientes para un cuidado óptimo. Las tasas de mortalidad más altas estaban en los niños y las mujeres en edad de criar. Las continuas guerras se llevaron por delante a muchos hombres, tanto jóvenes como mayores.

Lo habitual era que el difunto fuera enterrado extramuros, la costumbre de hacerlo alrededor de los templos surge a mediados del siglo VIII, sobre todo para evitar los saqueos de tumbas. Los personajes de alta cuna y los monjes podían enterrarse en el interior de los templos, más cerca de la cabecera según el rango social.

BIBLIOGRAFÍA:

  • FOSSIER, Robert: La sociedad medieval. Crítica. Barcelona, 1996.
  • PRATDESABA i SALA, Albert: “La alimentación y la sociedad en el Occidente Alto medieval” Rev. Medieval. Arqueología, Historia y Viajes sobre el Mundo. Arion Editorial s.l./ Toison edit, s.l. Nº 35. Barcelona, 2010. pp. 20-30
  • RUÍZ MONTEJO, Inés: “La vida campesina en el siglo XII a través de los calendarios agrícolas”. Vida cotidiana en la España Medieval. FSMR. Aguilar de Campoo, 2004. pp. 107-123.
  • VALDEÓN BARUQUE, Julio: Vida Cotidiana en la Edad Media. Biblioteca Básica de Historia. Dastin Export, S. L. Madrid, 2004.

El papel de la mujer en la Alta Edad Media

001 Tuesta. MujeresPoco se sabe que papel jugó la mujer en los años del Románico, las mujeres nobles o  las religiosas aparecen en más fuentes escritas, pero la mujer de “a pie”, esa mujer que se encargaba del huerto, que ayudaba a su marido en las labores del campo o en el pastoreo, que administraba el hogar y cuidaba de los hijos, las crónicas poco tienen que decir. Conocemos de su labor gracias a las representaciones o algunos inventarios y censos, como es el caso del políptico de Saint German des Pres (siglo IX) o el acta de repoblación de San Joan de las Abadesas (siglo X), entre otros. En ellos se describe la situación de la mujer de los estamentos más bajos tanto en el mundo rural como en el urbano.

002 Sto. Domingo de SoriaHoy día las investigaciones nos muestran que el papel de la mujer en la Alta Edad Media no se limitaba a perpetuar la especie trayendo hijos al mundo: bien para perpetuar un linaje nobiliario o bien para traer mano de obra; la mujer, era la encargada de la casa, ya fuera una casa noble o modesta, la encargada de los hijos y en caso de conflicto o viudedad, la que se hacía cargo de las labores del hombre. También realizaban labores en el campo, el huerto o el pastoreo, y solo unas pocas tenían acceso a la cultura. Las enseñanzas de la mujer variaba según su condición social, aunque tenían en común las enseñanzas religiosas, a una mujer noble su maestro le había enseñado modales y protocolo en su infancia, por lo tanto era capaz de administrar la casa y las propiedades, se encargaba de los salarios de los funcionarios y de los criados y aunque no se las permitía intervenir en los asuntos de Estado los conocían perfectamente. De hecho, una reina podía encargarse de la regencia si el heredero quedaba huérfano de padre a temprana edad. A una plebeya su madre le enseñaba las tareas del huerto y del ganado, y si había un negocio familiar, las tareas que debía desempeñar en él. Hoy día sabemos que eran mujeres las que practicaban la medicina familiar en las zonas rurales ya que eran las que conocían las plantas y los remedios que podían utilizarse para curar enfermedades. La mujer campesina, aparte de sus deberes domésticos, trabajaba la tierra con su marido, era responsable de las gallinas y sus huevos, de la fabricación del paño y el hilo, del lavado de la ropa, deber exclusivo de las mujeres; y de esquilar a las ovejas. Las siervas domésticas trabajaban en talleres separados hilando, tiñendo y cosiendo ropa. Una mujer que vivía en la ciudad, tenía que colaborar en el negocio familiar o echar una mano al marido en aquello que estuviera realizando. Esta mujer que hacía el mismo trabajo que el hombre, recibía una remuneración menor que éste.

PENTAX ImageEn los primeros años de la Alta Edad Media, durante el periodo de invasiones, la mujer era más valorada de lo que lo fue después, de ella dependía el crecimiento de la población, pero también eran compañeras activas de los quehaceres masculinos, los recursos humanos eran escasos y se empleaba a la gente según su talento, sin distinción de sexo. Estas mujeres tenían más libertad e influencia que la que tendrán en los años posteriores, quedando relegada al ámbito doméstico, sin tener en cuenta la clase social  a la que pertenecía. Esto se debe a que se las consideraba seres inferiores, con menos inteligencia, menos fuerza y menor capacidad. Según los textos de fisiología la diferencia de sexos era una cuestión biológica, a las mujeres se las atribuía unos humores fríos y húmedos, mientras que los hombres eran calientes y secos, es decir, la perfección. No sólo eran más débiles en los aspectos morales, sino que también lo eran en los físicos, se las consideraba portadoras de enfermedades, entre las que está la menstruación, durante la que expulsaban todo el mal que había en su interior por la vagina.  

En cuanto a la jurisprudencia, la mujer era considerada como “incapaz” en general. En los países donde se legislaba según la tradición germánica, no se reconocía la tutela paterna sobre una mujer adulta, pero si la marital. En cambio, en los países del sur de Europa, a la potestas del padre le sigue la del marido. Lo normal era que la mujer no pudiera disponer de su fortuna, ni administrar sus bienes o presentarse ante un tribunal; todo esto debía hacerlo acompañada de un hombre, ya fuera el padre, el marido, un hermano o un tutor.

005 ModillónSanAndrésPecharromán10Los primeros años de las niñas corren parejos a los de los niños, no será hasta los diez años cuando comiencen las separaciones, ésta era la edad en la que se les permitía trabajar y ganar su jornal. Mientras que la vida de los niños se dividía en infancia y pubertad, la de las niñas recibía el nombre de virginidad, con lo que queda bastante claro el papel que jugaba la mujer en aquellos años, ésta podía ser dada en matrimonio en cuanto pudiera concebir hijos. Aunque más tarde se fijaría en la edad de 12 años para las niñas y 14 para los chicos. La mujer sierva o esclava, no podía casarse fuera de los dominios del señor, y si lo hacía, sus hijos eran repartidos entre su señor y el de su marido. Las mujeres se casaban jóvenes, con hombres que las llevaban muchos años, el número de niños nacido era bastante elevado, así que la mortalidad infantil también lo era. Había dos tipos de matrimonio, el que se realizaba en la Iglesia, con el consentimiento familiar y según las normas establecidas y el de juras o furto, en el que valía con un acuerdo de reciprocidad entre los novios y parientes, siendo éste último el más realizado entre las clases bajas de las ciudades y campesinas. A partir del siglo XI, la Iglesia se hace con la legislación de la jurisdicción del matrimonio, uniendo la idea de sacramento con la del contrato social. El matrimonio se basaba en dos partes, la desposatio o esponsalicio y la boda. La primera es el contrato entre el novio y el padre de la novia, en el que adquiría el derecho de que esa mujer le fuera entregada, y que incluía una dote que la mujer no podía ni tocar, ya que le pertenecía al padre, al marido o a los hijos. Este acto podía realizarse años antes de la boda, lo que a veces acarreaba problemas si se deshacía el compromiso. La boda no era otra cosa, que el acto de entrega.

La mayoría de los matrimonios eran de conveniencia, pactados por los padres sin previa consulta de los contrayentes, por lo que se dieron casos de raptos de doncellas. Las parejas que no habían obtenido el consentimiento de los padres o tutores para el casamiento se fugaban a los territorios de repoblación, donde les permitían quedarse como pareja unida Ripoll mujer recolectandopor juras o furto, siempre que explotaran los terrenos recién conquistados. La Iglesia tuvo que acceder a este tipo de unión que los Fueros de diferentes lugares defendían, aunque siempre aconsejaban que la unión fuera en matrimonio. Hay que decir, que a lo largo de sus vidas, ya sean hombres o mujeres, los matrimonios podían sucederse.

En cuanto a la mortandad, el número de viudas era mayor que el de viudos, los hombres estaban más expuestos a peligros continuos: guerras, conflictos entre vecinos, epidemias o épocas de hambre, a lo que la mujer era más resistente. La mujer que se quedaba viuda debía dejar su hogar para realizar trabajos fuera con los que poder alimentarse ella y sus hijos. Trabajos como el de lavandera, cocinera o hilando, pero también en el campo como braceras o jornaleras.

Con esto hemos dado una idea general de cómo era la vida de la mujer secular en la Edad Media, a parte hemos dejado a la mujer que decide entregar su vida a Dios. Mujeres que tenían acceso a la cultura y que gozaban de cierta libertad dentro de la vida conventual, tema que abordaremos próximamente.

BIBLIOGRAFÍA:

  • PASTOR, Reyna: Para una historia social de la mujer hispano-medieval. Problemática y puntos de vista. “La Condición de la Mujer en la Edad Media” Ed. Universidad Complutense. Madrid, 1986. pp187-214.
  • POWER, Eillen: “Mujeres medievales” Eds. Encuentro. Madrid, 1999.
  • RUCQUOI, Adeline: Historia de un tópico: la mujer en la Edad Media. “Historia, 16” Nº: 21. Madrid, 1978. pp104-113.
  • WADE LABARGE, Margaret: “La mujer en la Edad Media”. Ed. Nerea. San Sebastian, 2003.

Fortificaciones en la Alta Edad Media

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No hay nada más bello que ir conduciendo y ver la silueta recortada de un castillo en la lontananza; a todos nos ha pasado, nos guste o no la historia, el arte o la arquitectura. Cuando lo ves te asaltan un sin fin de preguntas sobre él, pero una vez sobrepasado, el castillo desaparece de tu mente y con él una historia, seguramente, emocionante.

La Asociación Española de Amigos de los Castillos, tiene inventariados más de 10.000 castillos, no todos medievales, algunos mejor conservados que otros y por lo que pone en su página web, aún les quedan algunos por censar. Pasemos a ver que tipo de castillos se edificaron en la Alta Edad Media en España.

Sabemos que los castillos han existido desde mucho antes de la Edad Media, se trataba de construcciones de madera de las que nada nos ha llegado, pero que conocemos de su existencia gracias a documentos o planos realizados de ellos en siglos posteriores, no será hasta el siglo X, cuando empieza a introducirse la piedra en su construcción. La llegada de las tropas árabes a la Península (711) favoreció la edificación de estas fortalezas que eran auténticos puntos estratégicos para le avance de las tropas cristianas ya que cumplían a la perfección su misión de defensa y vigía de los territorios y de los núcleos poblacionales que surgían bajo su protección.

Es complicado precisar la cronología de estos castillos, ya que muchos de ellos se han levantado sobre restos de una primitiva fortaleza, o bien, han trabajado obreros cristianos y alarifes árabes en su edificación. A veces, el cambio de dueño supone un cambio radical en la estructura interior del recinto, como sucedió con los castillos que recibieron las Órdenes Militares, que añadieron edificios de carácter religioso a los ya existentes de carácter militar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa mayoría de estos primeros castillos pertenecen al tipo: torre y recinto, son pequeños recintos en torno a una torre, que es bastante alta aunque de planta es pequeña. Este recinto exterior que solía rodear los límites del tozal, era de escasa altura y no solía tener cubos ni contrafuertes. Como acabo de mencionar, se construyen sobre un tozal o cerrete, estando aislados y en sus muros se emplea la mampostería; durante el siglo XI se revisten de sillarejo y a partir del XII y en el XIII se emplea la sillería con piedras labradas perfectamente. Las aperturas en los muros son escasas, limitándose a saeteras defensivas y alguna ventana estrecha; además de los accesos. Estas torres podían tener diferente planta: rectangular, pentagonal, hexagonal, y circular, aunque debido a su sencillez constructiva la planta que más se empleó fue la rectangular. El castillo de torre rectangular y recinto amurallado es el más frecuente en la Europa de los siglos X al XII; exceptuando la zona mediterránea, donde la influencia bizantina y musulmana, daba mayor complejidad a las fortificaciones. Será el precedente del donjon francés, ya que esta torre es diferente de la posterior Torre del Homenaje, en la que se realizará la investidura de los caballeros.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEstos castillos corresponden al tipo de castillos roqueros y de montaña. El castillo roquero es aquel que se asienta sobre peñascos con difíciles pendientes que complican su ascenso; o bien en acantilados o en espolones. El castillo montano es el que se construye en una cima relativamente llana y amplia, de una pendiente más suave y rocosa. El problema más grave que se les presentaba era el abastecimiento de aguas y víveres; el primero fue solucionado con la construcción de pozos y el segundo con la realización de pasadizos que comunicaban con la población, dónde podían proveerse, en caso de asedio.

Desde mediados del siglo XI al segundo cuarto del XIII la planta de esta torre y recinto se fue complicando. Era raro que la torre se construyera en el centro, solía incorporarse a la zona más estratégica del recinto. Además, la muralla creció en altura, robustez y en defensas, con la incorporación de cubos en las murallas, de almenas,…

Su tipología varía según quiénes sean sus dueños:

OLYMPUS DIGITAL CAMERADonjon y recinto- el donjon está compuesto por una torre que servía de alojamiento, rodeada por una muralla en la que se insertaban torres a cierta distancia. La distribución del interior de la torre era: la primera planta dedicada a bodegas y almacenes, la segunda era la que servía de alojamiento al señor y su familia, encontramos aquí, la sala del fogón; en la tercera estaban los desvanes y en la última la capilla; todo ello debidamente separado por suelos de madera. Destaca la sala, donde se efectúa la ceremonia vasallática, de ahí que este tipo de torre reciba el nombre de Homenaje. Este tipo de castillo viene del norte de Francia y de Inglaterra, y su auge se produce en los siglos XI y XII. Su influencia no fue excesiva en los países mediterráneos, en los cuales se daba escasa importancia a la torre de Homenaje. Se completa con un recinto murado donde se alojaban los caballos y el servicio.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACastillos-recinto- fue Felipe Augusto, rey de Francia quien lo trajo a Europa tras regresar de la III Cruzada, aunque en España lo introdujeron los musulmanes, tal y como vemos en las alcazabas de Málaga, Mérida o Jerez de la Frontera. Se inspiran en los palacios bizantinos y musulmanes; destacan por la dureza y espesor del muro frente a las torres, que suelen ser un elemento añadido; es raro que sean demasiado elevadas y su planta suele estar poco acusada. Tiene una superficie de grandes dimensiones y por lo general es de planta rectangular u octogonal, es raro encontrar una planta circular. Sus muros aparecen en el zig-zag típico de la técnica musulmana y con la puerta principal en recodo. Al carecer de torre de Homenaje; la cual se incluirá en el siglo XIII, y será por influencia cristiana, las estancias se construyen en el muro con tapial grisáceo u hormigón: formado por una mezcla de tierra apisonada y piedras.

006-monzon-iuaragonCastillos-convento- alberga las estancias propias del castillo y las de un convento. Los hay que tienen el claustro como eje principal, es el elemento organizador de las dependencias, tal y como ocurre en los monasterios; pero por otro lado tenemos los que presentan una planta irregular, con los edificios o bien aglomerados, o bien dispersos. Son de grandes dimensiones, su estilo es románico y la capilla se revaloriza frente al resto de los edificios. No es lo mismo un castillo-convento que un monasterio amurallado; el primero tiene la función religiosa como algo secundario, se ha construido un castillo en un lugar estratégico, con fuertes medidas defensivas y será habitado por monjes-soldados; el segundo es una comunidad religiosa que se ha rodeado de murallas, que pueden ser más o menos fuertes; pero no se asienta en un lugar estratégico, ni sus habitantes están preparados para guerrear.

Castillo-refugio- se trata de recintos con una cerca, levantados a parte del caserío y su utilidad era la de servir de refugio a los vecinos y al ganado, en caso de guerra. En su interior encontramos una iglesia parroquial.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • JIMÉNEZ ESTEBAN, Jorge: “Castillos de España. Patrimonio Cultural de España”. Ediciones Rueda J.M., S.A. Madrid, 1995
  • MARTÍNEZ PRADES, José Antonio: Los castillos románicos y la tipología “Felipe Augusto”: su reflejo en las fortalezas aragonesas. “Homenaje a D. Federico Balaguer Sánchez”, 1987.
  • SARTHOU CARRERES, Carlos: “Castillos de España2 Espasa-Calpe. Madrid, 1998
  • VILLENA, Leonardo: Arquitectura Militar en la Península Ibérica. “La fortificación Medieval en la Península Ibérica”. FSMR. Aguilar de Campoo, 2003

El Zodiaco

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Según los diferentes autores, el término Zodiaco tiene varias acepciones, ambas provienen del griego: zoon-diakos, que significa rueda de animales; o bien de zoe-diakos, rueda de vida. En astrología, zodiaco se refiere a la banda elíptica en la que se mueven los planetas, la Luna y el Sol; avanzando por sectores, que son los meses. A cada mes le corresponde una constelación, que es la que le bautiza. Fueron los babilonios los primeros en emplearlo como calendario, con la idea del transcurrir del tiempo. Su primera representación la vemos en la tableta 400 de Cambises II (s. VI ac), en la que se establece un vínculo entre las cronologías babilónica y bíblica gracias a los acontecimientos astronómicos acontecidos en el séptimo año de su mandato.

El círculo zodiacal se divide en doce partes que se corresponden con las doce constelaciones; cuatro de ellas marcan los tiempos más importantes: Leo, Tauro, Acuario y Escorpio, que se corresponden con los solsticios y los equinoccios, que dividen en cuatro partes iguales al círculo zodiacal: las estaciones; estableciéndose una correlación entre los acontecimientos humanos y la situación del sol.

La propagación del zodiaco se la debemos a Alejandro Magno, que lo extendió por toda Asía. Fueron los asirios quienes se lo transmitieron a los egipcios y gracias a ellos llegó a la Europa occidental.  

fanesaltaEl empleo de zodiacos en los templos cristianos se remonta al principio del cristianismo. En estos primeros años, el cristianismo convivía con doctrinas paganas diferentes, por lo que no se vio mal que se apropiaran de algunas características de las divinidades de estos cultos. Se han documentado representaciones de zodiacos en basílicas paleocristianas, se copiaba el motivo de los templos de la antigüedad tardía, sin apenas cambios, en ellos se representa a los dioses tardoantiguos: Mitra, Fanes o Aiôn; rodeados de una rueda del tiempo, en la que está el zodiaco representado, estos dioses simbolizan al señor eterno, aquel que garantiza el movimiento sin fin y circular; ya que la Eternidad, en la Antigüedad, es el retorno infinito del tiempo.

Todos estos aspectos tienen como función el señalar que la eternidad se produce como consecuencia de la sucesión infinita de los “retornos incesantes”. Sin embargo, cuando el representado es Cristo, la rueda del tiempo constituye una alusión al tiempo que avanza para alcanzar su objetivo, que es la llegada del final de los tiempos y la segunda venida de Cristo.

No es de extrañar que en los templos románicos encontremos la representación del zodiaco en las portadas, como imagen de la Puerta del Cielo, rodeando a Cristo, que suele mostrarse como Cronocrator (señor y ordenador del Tiempo) o Cosmocrator (señor del Cosmos).

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El zodiaco lo podemos encontrar de dos maneras: una sigue el modelo mesopotámico de dividirlo en dos mitades que simbolizan el ciclo anual; en un lado los signos que ascienden desde el solsticio de invierno hasta el de verano, y luego descienden desde éste hasta el de invierno, como en la portada del Cordero de la Colegiata de San Isidoro (León). O bien, en las arquivoltas de una portada, representando el tiempo cíclico, como en la Magdalena de Vezelay.

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A veces se incluían a los dos Juanes; cuyas festividades coinciden con las de ambos solsticios. A la vez, ambos representan dos momentos claves en la vida de Cristo: uno anunciando la venida (el Bautista) y el otro anunciando la segunda venida (el Evangelista)

En la catedral de Aosta vemos un zodiaco representado en el suelo del templo, hay dos interpretaciones posibles: el reflejo del cielo en el suelo; o bien alude a los fundamentos de la fe, interpretándose como escenas de Ascensión.

Desglosemos signo por signo:

ARIES: representa a un cordero, para los cristianos encarna al Carnero bíblico y está en relación con Cristo o el Cordero de Dios.

TAURO: tiene su antecedente histórico en los toros alados asirios y en el sagrado buey Apis, simbología que se extiende al buey del pesebre en la Navidad. También alude al evangelista Lucas.

GEMINIS: simboliza las fuerzas conjuntas del bien y del mal. A veces se interpreta como los dos Testamentos.

CÁNCER: simboliza al ser humano que abandona su naturaleza inferior para iniciar la búsqueda de su ser espiritual. En León tiene un carácter negativo, mientras que en Vezelay acompaña la imagen de Cristo.

LEO: se halla relacionado con la fuerza del “rey de las bestias”, simboliza la resurrección. La tradición judeocristiana lo relaciona con el evangelista San Marcos.

VIRGO: representa para los cristianos a la Virgen, que muestra una espiga de oro en una mano. Es la única figura femenina del zodíaco y da la idea de pureza y perfección.

LIBRA: está representado por una Balanza. En la mitología babilónica, representaba el juicio final de vivos y muertos en el que el dios Zibanitú pesaba las almas en una balanza. Precedido de Virgo, simboliza al Niño Dios que restablece la justicia.

ESCORPIO: en la antigüedad representaba el definitivo descenso del Sol después del equinoccio de otoño, debido a su peculiar forma de vida y a su marcada tendencia a lugares apartados y oscuros.

SAGITARIO: esta representado por un Centauro con arco y flecha. La figura mitológica del Centauro, mitad hombre, mitad caballo, sugiere una dualidad: la capacidad intelectual y el potencial de sabiduría del hombre.

CAPRICORNIO: se representa con un chivo con cuernos retorcidos y cola de pescado rizada. En la Edad Media se transformaría en el macho cabrío utilizado por los cristianos para representar al demonio

ACUARIO: el símbolo original son dos ondulaciones de agua. Se ha relacionado siempre con la época de lluvias y con el agua que fertiliza la tierra acrecentando el cauce de los ríos y los lagos. Fue adaptado a la simbología cristiana, representando al evangelista San Mateo, fue representado con alas. La representación cristiana incluía además un pliego de pergaminos o un libro del que procedían los poderes espirituales, en lugar de la jarra de agua.

PISCIS: representado por dos Peces que se mueven en distintas direcciones y están unidos por un cordel, lo que da la idea de la naturaleza dual y contradictoria del signo: lo consciente y lo inconsciente. Simboliza la reanudación de los trabajos agrícolas después del diluvio universal. Los primitivos cristianos adoptaron el pez como signo de Cristo Redentor, considerándose a sí mismos los pececillos que habían encontrado la salud en las aguas bautismales. Éste se oponía directamente al signo de Virgo, que en los primeros tiempos del cristianismo fue asociado con la Virgen María. No resulta sorprendente que ciertas pinturas y esculturas cristianas primitivas muestren a una mujer llevando, o incluso amamantando, a dos peces: tales imágenes pertenecen a la tradición esotérica que pretendía conectar la astrología pagana con la fe cristiana.

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BIBLIOGRAFÍA:

  • Beigbeder, Olivier: Léxico de los símbolos. Ed. Encuentro. Madrid, 1995 (2ª edic)
  • Chevalier, Jean & Gheerbrant, Alain: Diccionario de los Símbolos. Ed. Herder. Barcelona, 2003 (7º edic)
  • Cirlot, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos. Ediciones Siruela. Madrid, 1997
  • Grabar, André: Los orígenes de la estética medieval. Ed. Siruela. Madrid, 2007
  • Revilla, Federico: Diccionario de iconografía y Simbología. Ed. Cátedra. Madrid, 2003 (4ª edic)
  • WITTKOWER, Rudolf. La alegoría y la migración de los símbolos. Ed. Siruela. Madrid, 2006

Los orígenes de la Navidad

Ligado al invierno, dándole la bienvenida, prácticamente, nos encontramos con la fiesta de Navidad, está ligada al Ciclo de la Infancia de Jesús y se celebra, el Misterio de la Encarnación y su primera manifestación pública; a la que seguirán dos más: bautismo y las bodas de Caná, las tres formarán la denominada Epifanía, aunque hoy en día se denomina así solo a la adoración de los Magos, dejando de lado las otras dos actuaciones públicas de Jesús.

Las fuentes empleadas son tanto Bíblicas como Apócrifas, siendo estas últimas las que dan una continuación narrativa a los hechos, y las que sirven de fuente iconográfica a las representaciones que se realizan. Fue en el Concilio de Trento (1545-6), cuando se recomendó no emplear los Evangelios Apócrifos como fuentes en las representaciones.

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Comenzaremos analizando el 25 de diciembre, como fecha del nacimiento del Rey de los judíos. En primer lugar, decir que en ningún manuscrito, oficial o no, se nos habla de la fecha de nacimiento de Jesús; probablemente, porque cuando nació no era costumbre el celebrar los cumpleaños, como ahora lo es. El único texto oficial que lo hace es el Evangelio de Lucas, en el que se nos menciona que cuando nació Jesús:  

“los pastores se hallaban con los rebaños al aire libre y el cielo se encontraba despejado y poblado de estrellas”

 (Lucas 2:8)

Según este dato, Jesús pudo nacer en primavera, época en la que también se celebra la Pascua, la Iglesia cristiana no concebía que ambos hechos se celebraran en la misma fecha, por lo que se movió hasta el 25 de diciembre, para que no coincidieran y también porque en un tratado anónimo sobre solsticios y equinocios, se afirma que Jesús fue concebido el 8 de las kalendas de abril (nuestro 25 de marzo), que suele coincidir con la Pasión. Es decir, que fue concebido el mismo día en el que murió. Si se hacen los cálculos oportunos, tras nueve meses de embarazo se llega al mes de diciembre.

Se ha relacionado esta fecha con festividades paganas de los pueblos de la Antigüedad, que durante el solsticio de invierno festejaban el final de la oscuridad frente a la luz, es decir que los días comenzaban a hacerse más largos. Estas festividades son: el Natalis Solis Invicti o Nacimiento del Sol invicto, identificándolo con Apolo y Helios en Grecia y Roma o Mitra para los persas. Y las Saturnalias, fiestas en honor a Saturno, en las que se paralizaba toda actividad y se intercambiaban regalos.

En las primeras representaciones se identifica a Cristo como Sol del Mundo, y encontramos una alegoría de Cristo como dios solar o Sol Invicto, en el mosaico de la tumba del papa Julio I (Gruta Vaticana. Basílica de San Pedro).

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No será hasta el siglo III, cuando aparezca esta fecha en un documento, porque no está incluido en la lista de las festividades cristianas de Ireneo (papa de Lyon, II) ni en la de Tertuliano (filósofo tunecino II- princ. III), que son las más antiguas que se conocen. Será en el siglo III cuando empiecen a surgir las primeras menciones sobre la fecha de nacimiento del Mesías y es en el año 221, cuando Sexto Julio Africano, cronógrafo cristiano, da el 25 de diciembre, como fecha válida en su obra La Crónica. Habrá que esperar al año 350, hasta que un papa, Julio I, fije para la Iglesia de Occidente la fecha de la Navidad el 25 de diciembre, en vez del 6 de enero, separándola de la 1ª Epifanía. Tomó esta fecha porque coincidía con el solsticio de invierno en el calendario juliano, aunque no sería hasta el 354, que se hiciera oficial, gracias a su sucesor, Liberio I que lo decretó.

Las primeras representaciones datan del siglo III y nos las encontramos en las pinturas de las catacumbas y en los relieves de los sarcófagos, el tema de la Adoración de los Magos es la escena más antigua figurada. No será hasta el siglo IV que veamos una Natividad y del siglo V data uno de los ciclos más completos de la Encarnación, los vemos en los mosaicos del arco triunfal de Santa María la Mayor de Roma.

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En la Alta Edad Media, el Ciclo de la Natividad se retomará, y gracias a los Apócrifos se configurarán los motivos iconográficos que distinguen cada una de sus escenas. Los podemos ver en la decoración escultórica aplicándose a las diferentes zonas de los templos: portadas y capiteles del interior y de los claustros. En  los escasos restos de pintura románica que se conoce, también podemos admirar fragmentos de la Infancia de Cristo, como en San Miguel de Gormaz. Y también en las artes aplicadas: musivaria o eboraria, es decir, en mosaicos y trabajos de marfil.

A finales del Románico se representa a la Virgen como nueva Eva, cuya finalidad es hacer ver a los feligreses que con su fruto: Jesús, nos redime del Pecado Original  cometido por Eva con la manzana.

Empecemos con los hechos:

Este ciclo comienza con la Anunciación del arcángel San Gabriel a María que va a ser la madre del hijo de Dios. Las representaciones más antiguas las vemos en las catacumbas romanas de Priscila, de san Pedro y Marcelino y en las de la Vía Latina, todas ellas del siglo IV. En ellas la Virgen aparece en un interior, sentada, y el arcángel de pie.

Posteriormente vemos al arcángel representado con una mano adelantada y el dedo índice levantado, en un gesto de hablar, tal como vemos en el arte clásico y en la otra porta una rama de olivo que simboliza la paz que Dios envía al Mundo a través de María.

La Virgen puede aparecer de dos maneras:

  • levantada ante el enviado de Dios: Sirio-palestina
  • o sentada, y el Arcángel de pie o con una rodilla en el suelo: Helenístico-romana

A veces se representa a San José en esta escena, narrando dos hechos en uno; primero el anuncio a María y segundo la visita a San José por parte del ángel.

En el Protoevangelio de Santiago, María sale a buscar agua con un cubo, cuando la sorprende Gabriel. Y en esta fuente y en el Evangelio armenio de la Infancia, María hilaba la lana púrpura para un velo, en el momento de la aparición del arcángel Gabriel.

Como curiosidad decir que en el siglo XIII, se acuñaba moneda con la imagen de la Anunciación.

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Después le sigue la Visitación a Santa Isabel, prima de María, escena íntimamente ligada a la anterior. La Virgen tras el anuncio de Gabriel de su concepción, acude a visitar a su prima Isabel para ayudarla en el parto, pues estaba embarazada, tal y como le había anunciado el Arcángel.

Isabel estaba casada con el sacerdote Zacarías, no tenían hijos porque ella era estéril. Un día que Zacarías estaba realizando una ofrenda de incienso, ante la multitud, se le aparece el ángel para anunciarle que su mujer estaba embarazada. Zacarías pregunta a Gabriel como es esto posible si ambos son ancianos y ella además estéril, el ángel le dice quien es y que le ha enviado Dios, pero por no creerle, lo deja mudo.

Las primeras representaciones las encontramos en el siglo V, podemos situarla tanto en el exterior como en el interior. Vemos a Isabel como una mujer y en un avanzado estado de gestación, mientras que María es más joven.

Hay dos maneras de representar la escena:

  • María e Isabel avanzan al encuentro la una de la otra, de herencia griega.
  • Ambas primas se funden en un abrazo, de origen sirio.

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Y llegamos al Nacimiento de Jesús. Las primeras representaciones las encontramos en los sarcófagos paleocristiano (siglo IV), aparece junto con la Crucifixión como contraposición entre el nacimiento y la muerte.

Veamos que dice el Evangelio de Lucas:

“Aconteció, pues, en los días aquellos que salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo…”

(Lucas 2:1)

 “ Y subió de Galilea José, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llamaba Belen, por ser de la casa y de la familia de David”

(Lucas 2:4)

“…y dio a luz a su hijo primogénito y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón”

(Lucas 2:7)

Según el Evangelio de Lucas: fue el año que Cesar Augusto mandó hacer el censo, cuando José acudió a Belén para empadronarse, ya que era natural de allí. María se puso de parto y al nacer el Niño lo envolvió en pañales y lo echó en un pesebre, porque no encontraron sitio en ninguna posada.

Esto es todo lo que se dice del nacimiento de Jesús en los textos bíblicos, son los apócrifos los que efectúan una línea narrativa más detallada. José y María se dirigen a Belén para el empadronamiento decretado por Augusto (año 8 o 6 A. C.), antes de llegar María se pone de parto y han de detenerse, José busca un sitio donde cobijarse, haciéndolo en una gruta (o establo) y se va en busca de una partera judía. En la Infancia del Salvador el establo está dentro de la ciudad y es Simón, hijo de José el que va en busca de la partera, según las diferentes versiones pueden ser dos o una. Cuando llegan, María ha dado a luz, una de ellas la reconoce para ver si tiene que ayudarla en algo y es cuando se da cuenta de su virginidad. Sorprendida, sale y se lo dice a la otra partera que está fuera (Salomé) que no lo cree, así que cuando pone uno de sus dedos sobre el vientre de la Virgen, su mano se seca. Un ángel la indica que toque al Niño para sanar, y así sucede. Ligada a esta escena, se encuentra la del baño, en la que las mujeres (a veces sólo es una) proceden a bañar al bebé en un recipiente similar a la tipología de pilas bautismales.

La explicación al acompañamiento de los animales la encontramos en un fragmento del Evangelio del Pseudo Mateo en el que nos narra que tres días después del nacimiento María entró en un pesebre donde había un buey y un asno, dejó al bebe en el suelo y ambos animales le adoraron tal y como habían anunciado Isaías y Habacuc. José y María permanecieron tres días allí, antes de penetrar en Belén.

La mayoría de representaciones románicas nos presentan esta escena en un interior iluminado por una estrella. La Virgen está tendida en el lecho, herencia del mundo bizantino; el Niño aparece envuelto en pañales, dentro del pesebre o en el suelo, San José está en un segundo plano. Como personajes secundarios están el buey y la mula,  las parteras, más relacionadas con el baño, y un ángel.

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Prosigamos con el anuncio a los Pastores, según la narración de Lucas, se produce durante la noche, éstos se encuentran en el campo acompañados de sus animales y un ángel se les aparece anunciándoles el nacimiento del Niño Dios.

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El siguiente capítulo es la Adoración de los Magos, mal identificada como Epifanía. Tal y como hemos contado antes, la palabra epifanía es la manifestación de Jesús, que se da a conocer en tres momentos:

  • Adoración de los Magos de Oriente: se da a conocer a los
  • El Bautismo del Señor: se da a conocer a los judíos por medio de San Juan Bautista.
  • Y por último las Bodas de Caná: se manifiesta a sus discípulos, dando comienzo su vida pública

Las primeras representaciones datan del siglo IV en los sepulcros paleocristianos. La Virgen está en un extremo de la composición, sentada, mostrando al niño, que aparece  sobre ella. Rememorando la ceremonia de triunfo típica de los romanos en la que los representantes de los pueblos sometidos llevaban sus tributos al general vencedor.  

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Esta vez, el texto bíblico al que nos remitimos es el Evangelio de San Mateo en el que se nos narra que Jesús nació en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes. Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntado por el rey de los judíos que acababa de nacer, estaban avisados por su estrella, la cual habían visto en el oriente. Herodes, inquieto, convoca a los sumos sacerdotes y maestros de la ley sobre donde ha nacido el Mesías y después de informarse de cómo habían llegado los magos, les indica el camino a seguir y les invita a regresar para que le informen y él mismo pueda agasajar al Rey de los judíos como se merece. Los Magos acceden y se marchan, siguiendo a la estrella que les había llevado allí, hasta que la vieron detenerse sobre el lugar donde el niño estaba. Entraron en la casa/ establo, donde encontraron a María con su hijo y allí le adoraron,  hincando sus rodillas en el suelo y ofreciéndole todos sus presentes:

Oro– la realeza de Jesús y sus buenas obras.

Incienso– su divinidad y la oración.

Mirra– su humanidad y sacrificio.

Luego regresaron a su país por otro camino, puesto que en un sueño, un ángel les había dicho que no debían informar a Herodes.

Al igual que nos sucedía con la Natividad, pocos datos aporta Mateo sobre estos personajes; ni de donde llegaron, ni cuantos eran, ni sus nombres, ni siquiera les da el rango de reyes,… Parece ser que la palabra mago proviene del persa mogu, identificándolo con astrólogos. Aunque en este contexto se utilice para denominar a hombres sabios. No se les dará el apelativo de “rey” hasta más tarde; en el primer documento que lo encontramos es en la obra de Tertuliano, a principios del siglo III, la explicación es que el término “mago” empezaba a ser peyorativo, por lo que se suprimió el gorro frigio de astrólogos y sacerdotes de Mitra, con el que aparecían en las primeras representaciones, por coronas. A partir de ese momento, la identificación de los Magos con la monarquía, puede dar lugar a una interpretación sobre la cual el poder terrenal se somete al eclesiástico, representado por la Virgen.

Pasemos a la determinación del número: en diferentes representaciones iconográficas realizadas durante los siglos III y IV aparecen dos, tres y hasta cuatro magos, el cuarto se llamaría: Artabán, pero carece de fundamento bíblico. La única representación que  encontramos es en el friso que Cabestany hizo en Le Boulou. Otras fuentes cristianas (sirias y armenias) pensaron en doce Reyes al relacionarlos con las doce tribus de Israel o con los doce apóstoles. En el siglo III, el teólogo Orígenes indicó que los Reyes Magos eran tres, ya que son tres los regalos que se nombran en el Evangelio de San Mateo: oro, incienso y mirra. Además de estos presentes, en el Evangelio del Pseudo- Mateo se dice que también  había tres monedas de oro. Se refleja en algunas imágenes posteriores en las cuales vemos como uno de los reyes ofrece al Niño tres discos dorados.

En el siglo VI en el texto apócrifo del Evangelio Armenio de la Infancia, se nos cita el origen de cada uno de ellos: “El primero era Melkon, rey de los persas; el segundo, Gaspar, rey de los indios; y el tercero, Baltasar, rey de los árabes.”

En cuanto a su denominación, la primera vez que se les da nombre es en la iglesia de San Apolinar Nuevo, en Rávena (Italia), a mediados del siglo VI, donde se representa en un mosaico a tres personajes vestidos a la moda persa, aun tocados con un gorro frigio y con actitud de ofrecer lo que llevan en las manos a la Virgen que está sentada en un trono y tiene al Niño en su rodilla izquierda. Encima de sus cabezas se pueden leer tres nombres, de derecha a izquierda: Gaspar, Melchior, Balthassar

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Oriente es un término geográfico muy amplio, así que intentemos ajustar de dónde venían. Tradicionalmente se considera que eran babilonios, entre otras cosas por algunos puntos en común con el pueblo judío y porque el resto de Israel estaba rodeado por el Imperio Romano. Aunque hay otras hipótesis: unos los consideran originarios de Persia (actual Irán) partiendo de la base que los sacerdotes persas del siglo V y VI a.C. también le ofrecían a su dios (Ahura-Mazda) oro, incienso y mirra.

Y ¿qué estrella es la que siguen?, Mateo relaciona el nacimiento de Jesús en Belén con la aparición de una estrella particularmente luminosa en el cielo de Palestina.

“¿dónde está el que ha nacido, el rey de los judíos? Porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo” (Mateo 2: 2)

La explicación más aceptada la da Keppler en el siglo XVII y es que se produjo una  triple conjunción de Júpiter y Saturno en Piscis, visible en la zona del Mediterráneo como una intensa luz, en el crepúsculo, si se miraba hacia el Sur. Recientes hallazgos arqueológicos refuerzan esta teoría. En 1925 P. Schnabel descifró anotaciones neobabilonias de escritura cuneiforme acuñadas en una tabla encontrada entre las ruinas de un antiguo templo del sol, en la escuela de astrología de Sippar, antigua ciudad que se encontraba en la confluencia del Tigris y el Éufrates, a unos cien kilómetros al norte de Babilonia. La tablilla se encuentra ahora en el Museo estatal de Berlín.

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Sobre los Magos, los vemos haciendo el gesto de postrarse o con la rodilla hincada en el suelo. Esta postura es de clara influencia oriental, en Mesopotamia se la conoce como proskinesis y consiste en una reverencia (postración o prosternación) ante el soberano, en señal de sumisión. Este gesto no era sólo un gesto ceremonial, sino que tenía connotaciones religiosas. Asirios y bizantinos emplearon esta forma de adorar al soberano. El rito fue conocido en Occidente cuando Alejandro Magno, cuyas conquistas llegaron hasta Persia, lo adoptó para la ceremonia de su coronación. Decir que en la proskinesis imperial, alude a la legitimación del poder del Emperador.

Otra teoría es la presentada por el profesor Isidro Bango, que ve en esta genuflexión de los Magos una imitación del homenaje vasallático que se le rendía al señor en la sociedad feudal, por lo que no encontramos con una escena en la que María aparece centrada, sobre sus piernas sostiene a Jesús, que ya no es un recién nacido, sino que tiene al menos un o dos años, una de sus manos bendice al mago que se postra ante él. José aparece en un lado, como personaje secundario. En el Camino de Santiago, encontramos multitud de templos con la representación de este tema, ya que tradicionalmente, los Magos fueron los primeros peregrinos conocidos.

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Finalizaré con dos sucesos puntuales y que están ligados a los Magos. Según hemos comentado antes, Herodes les pide que regresen para contarle donde está el Rey de los judíos, para rendirle pleitesía él también, pero los Magos regresan por mar a Oriente, ya que un ángel, les advierte en un sueño, que no vuelvan por donde Herodes, esta escena aparece representada con los reyes acostados en la misma cama, aludiendo a que como eran días festivos en Belén, no encontraron sitio para hospedarse. El monarca ordena que se mate a todos lo niños de entre 0 y 2 años: la Matanza de los Inocentes.

¿Qué sucedió con los Magos después? La siguiente noticia que tenemos, tras la resurrección de Jesús, es que el apóstol Tomás los halló en Saba, donde fueron bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 y depositados en el mismo sarcófago. Sus restos fueron llevados a Constantinopla por Santa Elena. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, los trasladó a Colonia, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia, en un relicario realizado por Nicolás de Verdún en 1185. Debido al culto a las reliquias, miles de peregrinos empezaron a llegar a Colonia, lo que propició que en 1248 se iniciara la construcción de su catedral, donde, descansan sus restos.